martes, 6 de octubre de 2009

Bienal de Poesía Experimental de México

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X (LA ÚLTIMA) BIENAL INTERNACIONAL DE POESÍA EXPERIMENTAL


Homenaje a Clemente Padín,
pionero e investigador latinoamericano de la poesía experimental



Iniciadas a finales de 1985 y principios de 1986, las bienales de poesía visual y experimental han pretendido implantar y difundir en el medio artístico mexicano la tradición y práctica del texto/acto sonorovisual poético -con antecedentes milenarios y expresiones en todos los movimientos de vanguardia del pasado siglo-.

Así, con una nutrida participación internacional -que oscilaba en cada edición entre 150 y 300 autores- y una creciente presencia de artistas locales, la Bienal mexicana dio margen para desplegar el amplio abanico de la poesía experimental comprendiendo performance, polipoesía y poesía sonora, videopoesía, acciones callejeras con el público, las exposiciones de poesía gráfica/visual y concreta, coloquios teóricos y documentales y sesiones de danza y experimentación musical.

Con la presente muestra terminamos un ciclo de veintitrés años de estar presentes y alrededor de cuarenta exposiciones realizadas, con más de diez catálogos y carteles publicados, así como cuatro memorias documentales. Con experiencias múltiples, con afectos, encuentros y desencuentros naturales en este tipo de actividades paralelas a las artes convencionales en México y en el mundo.

Hemos sido y somos una Bienal Internacional real. Hemos convocado a numerosos artistas extranjeros, a miles tal vez, y por supuesto también de México, y hemos recibido trabajos que hoy conforman un amplísimo archivo, único en nuestro país, de poesía manifestada en una amplia variedad de múltiples y sinestésicas posibilidades. ¿Qué pasará con estos archivos de poesía sonora, visual, libro objeto, libros y textos teóricos en torno a la experimentación de la palabra multidimensional? No lo sabemos, pero sí es verdad que entraremos a una etapa indispensable para documentar y clasificar estas capas sobre capas geológicas que, en esta línea del tiempo de las bienales, se ha convertido en un centro de gravedad, grado cero, que podría significar el deterioro y pérdida de estos documentos amorosamente enviados, recibidos y guardados. No sabemos todavía su destino final: una institución o un espacio autogestor de archivos de artista para su preservación y consulta, ya sea en calidad jurídica de comodato o de auto regulación con otros archivos de artistas.

La última Bienal está por comenzar y dar término a este ciclo. La Bienal ha concluido. ¡Viva la Bienal!

Cd. de México, octubre/noviembre/ 2009


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